TITO FERNANDEZ LA SUEGRA LYRICS

 
El diablo andaba penando, le
pregunté ¿Qué te pasa? y me
dijo, suspirando: "tengo a mi suegra en la
casa". San Pedro, por consiguiente, espera
que desespera, "mi suegra anda con la llave,
prefiero quedarme afuera". Y así la
lista se alarga, de personajes casaos, que andan,
con señora y suegra, pagando por sus
pecados. En el infierno y el cielo, tamién
en el purgatorio, los tormentos del averno
empiezan con el casorio.

De una negra, buenamoza, un día me
enamoré, la cortejé, nos casamos, y
otra vida comencé. Su madre, señora
culta, muy amable de soltero, comenzó a
mostrar la hilacha cuando pasé a ser su
yerno.

Eligió el color del living,
aconsejó a mi mujer, insinuó como
vestirme "para que se vea bien (dijo). Que el
caso de la experiencia, ¡ojo con el
presupuesto! y déle con el ahorro, que el
futuro es muy incierto.

De lo terrores la suegra se saca el número
cien, donde la llaman se mete, si no la llaman,
tamién. Hay suegras que son chiquitas, hay
otras que son muy grandes, hay suegras que son
flaquitas, y otras como un elefante.

Hay suegras que son bajitas, hay otras que son
muy altas, hay suegras que son blanquitas y otras
que parecen paltas, De esta vida y sus misterios,
nunca he entendido la cosa, ¿Cómo
hizo vieja tan fea a una hija tan buena moza?
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Mi mujer, cuando se enoja, me amenaza así
nomás: "Si no te portai mejor, me voy
donde mi amá". Como si la vieja juera
la salvación de las almas, pero no se va re
nunca (iñor) se güelve pura amenaza.

Qué sería de mi vida, digo, sin mi
señora y mi suegra, ellas opinan, seguras,
que las pasaría negras. ¡Ah!
llegaría a cualquier hora, con la
caña o sano y güeno, nadie me
diría cosas ni me daría veneno.
Podría ver en la tele los programas que
quisiera, invitar a los amigos sin tener
ningún problema. Conversar, tal vez del
fútbol, de lo que pasa en el Colo, hacer
una fiestecita, con un poquito de too, inventar
que too el mundo se compone de solteros y que la
suegra no existe, como no sea en un sueño.

Pero, para que soñamos, la vieja
está allí, presente, a pesar de lo
que hagamos la suegra sigue vigente. Acechando,
sin cansarse, al pobre yerno que vive sufriendo
como re diantres deseando que se suicide.

Cuando viene de visita, cosa que hay que temer,
llega a parecer piraña(iñor) por lo
güena p'a comer. Se nos pega por
cariño, dice, y nos da güelta la casa,
nos malenseña a los niños y me
agrega un par de canas.

Mi suegra tiene sus cosas, pero así tiene
que ser, y si no juera por ella, no estaría
mi mujer ni los cauros en la casa, ni esta querida
familia, que crece con esperanza de ver, en flor,
la semilla.

De las cosas del futuro, lo único que veo
negro es que algún día, seguro, voy
a pasar a ser suegro. Así es que se acaba
el cuento, como se ve, de algún modo,
güenas tardes caballeros, y ¡eso
sería todo!